Cuando la tranquilidad se ha convertido en la Reina de las trincheras por las razones que ya he explicado suficientemente con anterioridad (así lo entiendo al menos), pues hay alguien no conforme con la disposición del tablero de ajedrez sobre la mesa  reivindicando un desplazamiento del mismo.  No se sabe a dónde, ni para qué, sin embargo siente la necesidad de moverlo.

Mientras los dos ejércitos están sumidos en otras cuestiones de logística de la guerra civil fratricida, y aguardan vigilantes con calma en sus respectivas trincheras.

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